NO al metrotren de Xixón

4.9.06

Esto se mueve cada vez más

"Un edificio de la calle de Sanz Crespo se mueve 4 centímetros en 2 meses

Los vecinos del número 13 de la calle de Sanz Crespo están «preocupados». Así lo señalaba ayer Luis Chicón, vicepresidente vecinal, cuando aseguraba que «en dos meses la fachada se ha movido cuatro centímetros», situación que achacan a las obras del metrotrén. En la mañana de ayer, Chicón llamó a los Bomberos «porque viendo el desplazamiento de la fachada había riesgo de que se cayese». Tras personarse en el lugar la Policía Local y los Bomberos, subieron hasta el séptimo piso, donde hicieron una valoración del desperfecto y procedieron a limpiar los escombros del interior de la grieta y retirar los trozos que se habían desprendido.

Los problemas en la fachada ya comenzaron hace diez meses, cuando se desprendió un trozo de pared. El Ayuntamiento envió entonces a los Bomberos, quienes arreglaron los daños, y posteriormente, la comunidad abonó la cuantía de la reparación.

Sin embargo, y tras haberse olvidado del tema, hace unos días los vecinos recibieron una carta del Consistorio en la que se aseguraba que la fachada no estaba cuidada y que había que arreglarla. «Pero el problema no es de mantenimiento, sino que coincidiendo con las obras del metrotrén el edificio se ha desplazado hacia delante», apuntó Chicón.

Ahora, los vecinos se han puesto en contacto con empresas de restauración de fachadas y varios aparejadores «para que nos hagan un presupuesto de reparación y una valoración sobre lo que le pasa al edificio. Así, a ver si entre todos logramos saber qué pasa»."

El engaño del metrotrén tiene cimientos de barro

"La torre de cristal, los cimientos de barro

MIGUEL ÁNGEL LLANA
El debate estrella está en si nos gusta y queremos o no un bellísimo hotel con más estrellas que un general que se convertirá en símbolo de la ciudad y para el despegue de multitud de otras actividades. Como un cuento de la lechera del siglo XXI, sin leche ni lechera, pero eso sí, sobrado de cuento. Pero lo que no se ha dicho es que acabará con la leyenda urbana... Claro que, como no se reconoce, innecesario es mencionarla, a pesar de que el pasado año 19.000 jóvenes menores de 30 años emigraron y los valientes o cobardes que no dieron el portazo, si lograron trabajo, lo hicieron con contratos temporales el 93 por ciento.

Resuelto ya el problema asturiano, y en particular el de Gijón, a juzgar por lo que los mandatarios y las fuerzas vivas dedican al asunto, salvo a la leyenda, entremos de lleno en el hotel tipo torre panoya de los 22 pisos acristalados simulando a las olas, que tan cerca está del oleaje que nunca sabremos si es efecto del cristal arrugao o si es el mero reflejo de la mar cercana. ¡Mejor que no tengamos ocasión de comprobarlo!

Sea como fuere, la torre de cristal no es la cuestión, no está sola, hay un entorno que se obvia, hay otras circunstancias que también se orillan y, sobre todo y además, hay en juego un modelo de ciudad que se está diseñando con parámetros caducados que pretenden ser actuales y servir de pauta para el futuro.

Pero el futuro ya nos señala -y algunas de sus alertas están aquí y nos inquietan- que la ciudad aspirante al modelo New York ya no es sostenible, que sus insumos de todo lo imaginable ya no pueden sostenerse más allá de unos pocos años, que los recursos, que las materias primas, que los yacimientos y que la naturaleza ya no da más de sí porque está en retroceso.

La ciudad actual, tan necesitada de todo, no es repetible, no se puede sacar fotocopia para perpetuar el presente insostenible. No es cuestión de que una magnífica oficina con ADSL y tarifa plana en una burbuja aséptica diseñe una maravilla en gusto y forma -suponiendo que lo fuera- y lo exporte y lo trasplante más allá del tiempo; ajeno a las circunstancias de la vida fuera de su burbuja.

Se habla a diario de cosas tan esenciales como la falta de agua, de energía y también de los resultados y de las consecuencias de este modelo: desertificación, calentamiento global, efecto invernadero, radiaciones, disminución de masa forestal, «efecto Kyoto». Pero todo esto parece que no va con nosotros y con nuestro modelo de vida... Como si pudiéramos perpetuarlo sine die. La ciudad del futuro ha de poder soportar la decreciente oferta de consumo que la naturaleza -sus recursos- nos puede ofrecer.

Nuestro becerro de oro tiene dos verbos envenenados, consumir y construir, y sus sustantivos, consumo y construcción. Y así es que nuestro mundo -vida y hacienda- gira en torno a una torre de cristal ondulado llamada a convertirse en el nuevo «Elogio» de la ciudad. Ahora, sólo queda terminar de deshojar la margarita para que nuestras incertidumbres se conviertan en realidad y podamos finalizar el verano felices y bronceados, con más consumo y construcción.

Sin truco. La construcción de la zona de vías se planteó como medio de financiación del metrotrén, aunque éste no se sabe muy bien qué fines persigue, pues nadie conoce los tráficos de viajero por kilómetro y año que va a soportar. Su trazado errante huye del centro de gravedad de la población a la que va a dar servicio y tampoco se sabe qué trenes llegarán ni hasta dónde. El metro costará un pastón sin que sepamos para qué.

Comparar esta torre con la Eiffel olvidando el momento y sus Campos de Marte es ridículo. Omitir que va al lado de otras cinco torres de hasta 30 pisos y jugar con todo lo dicho, cuando desde el principio se trataba de conseguir «pasta» para financiar metro y estación, un engaño.



Miguel Ángel Llana es ingeniero técnico industrial."

Y los vecinos dicen NO a la especulación

Las obras del metrotrén y toda la especulación urbanística que trae consigue está moviendo algo más que los cimientos de muchos edificios de Xixón. Esta vez son otra vez los vecinos cuya indignación es creciente ante el engaño del Metrotrén los que se están moviendo en defensa de la ciudad de Xixón.

"Los vecinos de Poniente lanzan 20.000 dípticos contra las torres del plan de Junquera

Los vecinos de Poniente seguirán esta semana con el reparto de 20.000 dípticos informativos contra el plan de Junquera para la playa de vías, pero lo harán a partir del miércoles. «Esperaremos a que pasen estos dos días de fiesta para que la gente disfrute, y luego volveremos a la carga porque vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano contra la barbaridad que quieren hacer a la entrada de la ciudad», señaló el presidente de la asociación de vecinos, Manuel Ángel García Baragaño.

El caballo de batalla son las alturas. Junquera propone cinco torres de viviendas entre 12 y 33 plantas, y los vecinos nueve torres de 15 plantas de media para minimizar el problema de las sombras sobre Poniente.

Los vecinos esperan conseguir rebajar las alturas tras las reticencias mostradas por el portavoz municipal de IU, Jesús Montes Estrada, «Churruca», al plan de Junquera. Y ayer les salió un nuevo apoyo en Izquierda Republicana, que calificó de «esperpento urbanístico» la construcción de edificios hasta de 33 alturas. «Gijón se ha rendido a los intereses económicos, y este gobierno es el primero en especular hacia arriba y justificar lo injustificable cuando tiene la oportunidad de hacer algo decente después de tanto criticar el atropello del Muro», dice la organización republicana.
Los republicanos dicen que este «urbanismo ilógico» es la consecuencia del metrotrén, una obra, aseguran, «que nunca fue una necesidad para la ciudad y que carece de sentido, excepto para las empresas constructoras». Y achacan estos «mamotretos urbanísticos» a la falta de una política urbanística que construya un modelo de ciudad y que dote a sus habitantes con una vivienda asequible. Los republicanos, por último, dicen sentirse «avergonzados» de ésta que se autoproclama «izquierda plural»."