Y la tuneladora dice adiós
«Noega» se hace pedazos
La salida de la cabeza de corte inicia un mes de trabajos para sacar a piezas la tuneladora, tras tres años en Gijón
R. V.
Aún no se habían colocado las manecillas del reloj sobre las doce del mediodía cuando los operarios que trabajan en el área del pozo de extracción ubicado frente al Museo del Ferrocarril veían elevarse la cabeza de corte de «Noega». Es sólo el principio de un largo proceso en que la tuneladora que abre hueco al metrotrén saldrá del subsuelo gijonés pieza a pieza. Igual que entró en Viesques a principios del año 2004 con la finalidad de perforar un túnel de 3,5 kilómetros de longitud. Al momento en que bajaba la cabeza de la tuneladora al foso de ataque asistía Benigno Blanco, en aquel momento secretario de Estado de Infraestructuras del Ministerio de Fomento.
Unas semanas antes, en diciembre de 2003, técnicos españoles y alemanes bautizaban con sidra natural de un lagar gijonés a «Noega», construida especialmente para la obra gijonesa en los talleres que la firma Herrenknecht tenía en la localidad germana de Schwanau. «Noega» pesa 1.650 toneladas, tiene una longitud total de 90 metros y un diámetro de 10,5 metros. Su construcción alcanzó un coste de 24 millones de euros. Su montaje se prolongó durante ocho semanas.
Desde Viesques la tuneladora avanzó bajo El Bibio, la avenida de Pablo Iglesias, la avenida de la Costa y El Humedal dejando a su paso un reguero de críticas vecinales y polémicas. Su desmontaje durará alrededor de un mes y su futuro aún es incierto. La prolongación del metrotrén hacia Cabueñes aún tienen sin definir su trazado y proyecto constructivo, pero la opción más manejada es que no se necesite tuneladora.

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