A Les Charangues de Xixón tampoco les gustan el proyecto del Metrotrén
Las charangas le cantan al metrotrén
Hablaron del pasado y se rieron del futuro. Las charangas despacharon ayer la segunda jornada del concurso de murgas con continuas alusiones a sus veinte años de presencia antroxera en la ciudad y 'amenazas' de lo que aún les queda por delante. Ellos avisan... De momento, y aunque aún no hayan tomado forma, ya han situado en su punto de mira a los rascacielos de Poniente, a la clínica de Dermoestética y al siempre recurrente metrotrén. Ayer avisaron, los próximos veinte años les dispararán.
Las chanzas de ayer fueron como de manicomio. Y gran parte de culpa la tuvieron los del grupo Kop'a Vino, uno de los veteranos, que saltaron al escenario con camisas de fuerza. «Se me va la olla y se me va la sartén». Pero la que más se iba era su lengua para explicar que «hay más locos por ahí fuera». La primera, dijeron, la alcaldesa, por su labor de poner «siempre cara de risa cuando habla con la gente». Pero cayó también «ese Raja, nominado pa dejar la casa», el slogan de 'Murcia Paraíso Natural' y hasta las luces de Navidad «que en Gijón tienen delito, sin Santa Claus ni arbolitos». Del desenlace que vivieron estas últimas recordaron: «Al que ponía el dinero dijeron que no pagase. ¿Qué no pague el comerciante, que pague el concejo entero!».
El estrés de los peces
La charanga de Xaréu nel Ñeru, de sidra burbujeante, quiso solidarizarse con los peces del Acuario: «Los güelinos y los neños no los dejen descansar». Como ejemplo del continuo ajetreo que viven los animales pusieron un día en que «los visitó la alcaldesa y el tiburón se estresó». Para relajar las escamas les recetaron una nueva versión del baile de moda, la 'Fartuka', una especie de aeróbic combinado con chapatas de jamón.
También hicieron referencia los de Jove a la sucesión de obras en Poniente: «Vaya rollo que han cogido con contruir en la playa. El Acuario, el balneario... Y nos darán la estocada poniendo unos edificios que son más grandes que la pirula del Pipi Estrada». Como guiño al aniversario charanguero criticaron a quienes se quejan, a veces, de la dificultad para entender sus letras: «Dicen los gijoneses no entender nada... ¿Joder, si entendéis a Fraga!».
Los Tardones actuaron de brillante azul y acompañados de una 'máquina del tiempo' con la que quisieron recordar los cambios de la villa y alguno de sus hijos en dos décadas de antroxu: «Ay, Tinín, lo que prosperaste aquí. Si ahora entre tantes fartures, mirases algo p'Asturies...». Ya en 2007 atacaron a las obras del metrotrén pues, para cruzar Gijón, «me cortan todas las calles. Tendré que hacerlo en avión».
Sobre el estadio del Molinón, señalaron que tras veinte años sigue siendo «el lugar de la ilusión, pues un año más quedaremos con las ganas de ascender». Puntualizaron después que «nos consuelan los de Oviedo, que están en segunda 'B'».
Diez años gayoleros
En una edición marcada por el homenaje y el recuerdo, Los Gayoleros recordaron que este año también ellos cumplen su primera década en el antroxu. Y para celebrarlo, decidieron desempolvar el armario y saltar al Jovellanos vestidos con los trajes que llevaron en los últimos diez años de concurso.
Sus guasas hablaron del incivismo de algunos dueños de perros y sus «cagadas con pedigrí» y de las oportunidades estéticas que ofrecerá una nueva macroclínica de Gijón: «Vamos a quedar todes tan guapes como la paz. ¿Quita, quita, como la Paz no!». Vamos que ante la oportunidad de lograr un cuerpazo, «¿A quién le importa lo del Arango?». Sus entremeses incluyeron un sorteo de pisos de protección oficial en directo: «Traigo aquí todos los documentos y las bolas que me dio el concejal».
Los Restallones, por su parte, parodiaron los avatares de un moribundo que dejaba en herencia a su familia un décimo de lotería y cómo estos se arrimaban más al billete que al luto. El negro de la Muerte y el blanco de los fantasmas concluyó con un baile charanguero en multicolor.
Finalmente los de Tracamundianos cantaron a la naturaleza y la cultura tradicional en un bosque mitológico, La Biesca la Esperanza, protegido por Xanes, cuélebres y diaños.
Aunque por la mañana la lluvia deslució el desfile infantil, que quedó confinado entre las cuatro paredes del Jovellanos, por la tarde la mejora del tiempo permitió instalar en las afueras del teatro dos pantallas gigantes a través de las cuales decenas de gijoneses siguieron en directo el concurso de charangas.

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